Y a la vez... cuanto nos dice de nosotros mismos.
No permitas que tu mente divague.
Pon tu atención en el segundero de un reloj por un minuto.
Manten tu atención ahí durante el minuto entero sin permitir que tu atención se vaya.
En los Arcanos de mi alma hay sitio para todo y cada cosa esta en su justo espacio. Nada hay al azar, no hay conflictos, no hay errores, es el mundo perfecto que me mantiene en pie, latente, consciente, vivo. Es mi plaza fuerte, pero tambien mi último reducto, mi atalaya y mi mas lejana frontera. Dios te guarde! Bienvenido! trae paz si es lo que posees, o trae guerra si quieres, a mi alma le da igual.
Mi gloria es seguirlo a Él…
Recuerdo cuando esta frase mencionada por Kasturba Makharji (Esposa de Ghandi) me llenaba de una reverente admiración hacia el papel de la mujer en la pareja, un papel aceptado reverentemente me llenaba de un verdadero deseo de encontrar una pareja que pensara de esta forma, por supuesto jamás conocería una mujer así, por lo menos no sería jamás lo que yo realmente debía encontrar, ahora por supuesto esta frase me suena completamente misógina y desatinada, debido a que las mujeres que me ha tocado conocer jamás considerarían que su gloria radica en el seguimiento ciego de una persona, por muy enamorada que estuvieran de él.
Por otra parte, ahora pienso que Dios nos pone en la vida por diversos motivos, algunas personas según pienso vienen al mundo con objetivos muy específicos y su vida va siendo preparada para realizar una sola y muy determinante acción, y toda su vida gira en torno a esta acción determinante, como por ejemplo, algún avance científico, alguna acción específica y determinante en lo político, en lo social, en lo intelectual. Algunas otras vienen con el alma enganchada en objetivos más difusos, de perfil más bajo, como las vidas dedicadas a hacer crecer y proyectar en los demás un estilo de vida en específico, una familia, una vida dedicada al sacrificio.
Ahora esta frase tan simple me lleva a pensar.
¿Cuál es el objetivo de mi vida?
¿Merezco la vida que vivo, estoy llamado a otra cosa?
Tal vez sea tarde para pensar en esto, tal vez sea tarde para todo lo que imagino, pero es difícil abandonar todo lo que se desea con tanto anhelo.
¿Quién tiene una respuesta para mí?
Mi mente ya no me responde, atrofiada como está, mi alma sumida en confusión, tampoco me responde, y estoy cada vez más desesperado, escuchando casi sin esperanza.
He de darlo todo: La vida lo quiere!
como da en Otoño el árbol sus hojas;
más queda esperando que en la Primavera
serán su aguinaldo flores olorosas.
Yo no espero nada y he de darlo todo:
lo que era dulzura y era claridad.
Doy mi oro de Otoño, me abrazo al Invierno;
no habrá Primavera, ni Estío vendrá.
He de darlo todo! Me duele... me duele
entregar así mi parte de amor.
La palabra buena huirá de mis labios;
será mi sollozo una imprecación.